“No somos delincuentes”: willeros piden usar el autódromo para evitar operativos y secuestros de motos
- 5 may
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En medio de los operativos de tránsito y seguridad que se intensificaron en Resistencia, grupos de motociclistas conocidos como “willeros” difundieron un mensaje en redes sociales donde reclaman un espacio propio para realizar sus encuentros y prácticas.
El pedido apunta directamente al uso del Autódromo Yaco Guarnieri como alternativa para dejar de circular en calles y rutas, donde aseguran sentirse perseguidos y expuestos a sanciones.

A través de una imagen que comenzó a viralizarse, los jóvenes expresaron: “No somos delincuentes” y plantearon la posibilidad de dejar las “juntadas” en la vía pública si se les habilita un lugar específico. En el mismo mensaje, señalan que prefieren evitar multas y secuestros de motos, y que su intención es “hacer lo que más les gusta” en un entorno controlado.
El reclamo: un espacio propio
Según lo manifestado, los motociclistas aseguran que la falta de un lugar habilitado los empuja a realizar sus actividades en la calle. En ese sentido, proponen el autódromo como un espacio adecuado para canalizar estas prácticas sin poner en riesgo a terceros.
Además, remarcan que muchos eligen huir de los controles antes que enfrentar multas elevadas o perder sus motos, lo que refleja un escenario de tensión constante con las autoridades.
Operativos y controles
El reclamo surge en paralelo a los operativos realizados por la Policía del Chaco y el área de tránsito municipal, que en los últimos días secuestraron decenas de motocicletas en distintos puntos de la ciudad.
Desde las autoridades, estos procedimientos tienen como objetivo prevenir maniobras peligrosas —como picadas o acrobacias— que representan un riesgo tanto para conductores como peatones.
Debate abierto
La situación abre un debate que crece en la ciudad: por un lado, la necesidad de reforzar la seguridad vial; por el otro, el planteo de un sector que busca ser reconocido como actividad recreativa y no como delito.
Mientras continúan los controles, el pedido de los “willeros” pone sobre la mesa una posible alternativa: trasladar estas prácticas a un ámbito regulado y seguro.










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