Petróleo al alza por la tensión en Medio Oriente: impacto en los combustibles y oportunidad para la Argentina
- 3 mar
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La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético global. El barril de Brent registró fuertes subas tras los ataques en la región y la tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula más del 20% del petróleo y gas mundial.

Este escenario internacional coincide en la Argentina con una actualización parcial de impuestos a los combustibles que comenzó a regir el 1° de marzo, generando interrogantes sobre un eventual nuevo traslado a los surtidores.
Suba impositiva local
Desde marzo, los combustibles aumentaron en promedio 1,1% por la actualización parcial del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC).
La nafta súper subió alrededor de $18 por efecto impositivo.
El gasoil registró incrementos que rondaron entre $15 y $25 según la región.
El mecanismo responde a la actualización trimestral automática atada al IPC, aunque el Gobierno viene aplicando ajustes de manera gradual para evitar un impacto brusco en la inflación.
El frente externo
El Brent llegó a subir más de 8%, superando los USD 79, mientras que el crudo estadounidense también tocó máximos desde junio. Analistas internacionales advierten que, si el conflicto escala y se prolonga, el barril podría acercarse a los USD 100.
Para la Argentina, el efecto no es lineal.
Por un lado, un petróleo más caro mejora el valor de las exportaciones energéticas, especialmente por el crecimiento productivo en Vaca Muerta, que viene ampliando la capacidad exportadora del país.
Por otro lado, el mercado local toma como referencia el precio internacional del crudo. Si el Brent se mantiene en niveles elevados, podría haber presión para trasladar parte de esa suba a los precios internos.

¿Qué puede pasar?
Economistas coinciden en que el impacto dependerá de la duración del conflicto.
Si la suba es transitoria, el efecto sería acotado.
Si el barril se consolida cerca de USD 100, el traslado a los surtidores sería difícil de evitar.
El contexto actual encuentra a la Argentina en una posición distinta a crisis anteriores: ya no es solo importadora neta de energía, sino también exportadora creciente. La clave será cuánto tiempo dure el shock internacional y cómo se administre la política local de precios.










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