Villa Ángela realizó el primer Viacrucis Extremo del país: una procesión de 42 kilómetros en el monte chaqueño
- 5 may
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La Parroquia Sagrado Corazón de Jesús fue el epicentro de una travesía espiritual inédita que unió el esfuerzo físico con la oración profunda. Durante dos jornadas, decenas de fieles recorrieron una extensa distancia bajo la luz de las estrellas, culminando la experiencia con una misa en el Santuario de la Virgen de la Laguna.

Entre el viernes 27 y el sábado 28 de marzo, se desarrolló en nuestra región el Primer Viacrucis Extremo de Argentina, una iniciativa que marcó un hito para la comunidad católica local.
La propuesta, que consistió en un trayecto de 42 kilómetros desde la sede parroquial hasta el Santuario de la Virgen de la Laguna, fue impulsada por el párroco Martín Zubik. El sacerdote se inspiró en la "Ekstremalna Droga Krzyżowa", un modelo de peregrinación nacido en Polonia en 2009, adaptando el material espiritual al lenguaje argentino para los 77 participantes que se sumaron desde la parroquia y localidades vecinas como Charata y Presidencia Roque Sáenz Peña.
Bajo el lema ¨𝕹𝖔 𝖖𝖚𝖊𝖗𝖊𝖒𝖔𝖘 𝖛𝖎𝖛𝖎𝖗 𝖓𝖔𝖗𝖒𝖆𝖑; 𝖈𝖔𝖓 𝖛𝖔𝖘, 𝕵𝖊𝖘ú𝖘, 𝖖𝖚𝖊𝖗𝖊𝖒𝖔𝖘 𝖛𝖎𝖛𝖎𝖗 𝖆𝖑 𝖊𝖝𝖙𝖗𝖊𝖒𝖔, 𝖍𝖆𝖘𝖙𝖆 𝖊𝖑 𝖋𝖎𝖓𝖆𝖑.”, los fieles se sumergieron en una dinámica que priorizó el silencio, la meditación y la exigencia física del terreno.
La logística del evento contó con la presencia fundamental de los denominados “Guerreros de María”, quienes se encargaron de señalizar las estaciones y asistir a los caminantes. Estos servidores mantuvieron el clima de introspección, recibiendo a los peregrinos con agua y gestos de aliento silenciosos.
A medida que avanzaba la noche, el paisaje del monte chaqueño se volvió protagonista, ofreciendo un entorno de contemplación donde el sonido de los grillos, las chicharras y los teros acompañó el andar de quienes buscaban una conexión más cercana con la divinidad en medio de la oscuridad.
Para muchos de los asistentes, la experiencia resultó en una transformación personal que les permitió alejarse de la mediocridad y fortalecer la confianza en su fe. Varios testimonios coincidieron en que las guías espirituales parecían redactadas para las vivencias individuales de cada uno, facilitando un proceso de sanación y desapego.
El cierre de esta intensa manifestación de fe tuvo lugar en el Santuario de la Virgen de la Laguna. Allí, la última estación dio paso a la celebración de la Santa Misa, donde los peregrinos se unieron a otros fieles que se acercaron al santuario para participar de la Eucaristía, sellando así un evento de profunda entrega y espiritualidad territorializada.










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