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16 de agosto de 1990: la noche en que el Fogón de los Arrieros renovó su legado.

El Fogón de los Arrieros, ese emblemático espacio cultural de Resistencia, vivió una velada que quedó en la memoria de la ciudad. La comunidad se reunió para conmemorar a su fundador, Aldo Boglietti, el rosarino que en 1943 transformó su hogar en un refugio de artistas, intelectuales y soñadores.

Una celebración cargada de emociones

La noche comenzó con una cena preparada por las amigas fogoneras, quienes ofrecieron platos tradicionales en un clima de camaradería. Entre recuerdos y anécdotas, los presentes evocaron aquellos primeros días en que la casa de los Boglietti se convirtió en un hervidero de creatividad.

Uno de los momentos más significativos fue la interpretación del himno del Fogón, “Andiamo al bosque”, que a lo largo de los años se consolidó como un símbolo de hermandad y espíritu bohemio. Con guitarras en mano y voces unidas, los asistentes rindieron homenaje a Aldo Boglietti y su visión cultural.

Un legado que trascendió el tiempo

Aquella jornada no solo fue un repaso del pasado, sino también un compromiso renovado con el arte y la cultura. El Fogón continuó consolidándose como un faro creativo en el noreste argentino e inspiró hitos como la Bienal Internacional de Escultura, que convirtió a Resistencia en la reconocida “Ciudad de las Esculturas”.

A más de tres décadas de esa celebración, el Fogón de los Arrieros sigue siendo un espacio donde la memoria, la tradición y la cultura chaqueña permanecen vivas.



 
 
 

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