Alegatos de clausura: los fiscales reconstruyeron el crimen y pidieron condenar a todos los imputados
- chacoenalta

- 1 dic 2025
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En su alegato final, el fiscal Martín Bogado presentó una cronología detallada del asesinato de Cecilia Strzyzowski y acusó a César Sena, sus padres y colaboradores de haber ejecutado y encubierto el femicidio. “A Cecilia la mataron, eso no es política, es femicidio", sentenció.

Durante la decimotercera audiencia del juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, el fiscal Martín Bogado encabezó los alegatos de clausura con una exposición minuciosa que reconstruyó los hechos ocurridos el 2 de junio de 2023. Frente a la jueza técnica Dolly Fernández, el integrante del Equipo Fiscal Especial sostuvo que el crimen fue “premeditado y ejecutado dentro de la casa de los Sena”, con la participación directa de César, Marcela y Emerenciano Sena.
Bogado inició su exposición con una frase que marcó el tono del alegato: “Cecilia creía que iba a ser feliz con César Sena, estaba enamorada, pensaba en un futuro junto a César, pero lamentablemente se cruzó con las personas equivocadas, porque Marcela y Emerenciano nunca la aceptaron”.
Definió su presentación como “el rompecabezas” del caso y apoyó sus afirmaciones en pruebas documentales, testimoniales y mensajes recuperados del teléfono de la víctima. Entre ellos, citó una conversación de Cecilia con su pareja: “Te amo a vos, pero no a tu familia. No voy a esforzarme porque tu madre me acepte, no soy lo que ella quiere y nunca lo voy a ser”.
El fiscal relató que, tras un episodio violento en una camioneta, la joven envió un mensaje a un amigo en el que expresó: “Hoy tuve miedo porque vi mi vida delante de mis ojitos”. A partir de allí, dijo, comenzó “el calvario” de Cecilia: “la manipularon con una falsa herencia, le ofrecieron dinero y finalmente montaron un viaje inexistente que serviría como coartada del crimen”. Incluso recordó que fue la propia víctima quien le contó a su madre, Gloria Romero, que la idea del viaje había sido impulsada por su suegra.
Según la investigación, Cecilia creyó que viajaría y realizó reservas y preparativos. Las cámaras de seguridad reconstruyen su recorrido aquel 2 de junio: desde la casa de la abuela de César, pasando por el café Gato Negro, la vivienda de Santa María de Oro, un motel y nuevamente el domicilio donde —según el fiscal— fue asesinada.
Emerenciano y Marcela se retiraron antes de que la pareja ingresara al lugar. “César mató a Cecilia en una de las habitaciones”, afirmó Bogado, y agregó que la joven intentó defenderse, ya que el acusado presentaba rasguños. Después del crimen, César abandonó la casa a las 10:45, fue al barrio Emerenciano Sena y regresó al mediodía para continuar “la segunda parte del plan”: borrar pruebas y mantener la rutina para evitar sospechas.
El fiscal mencionó que después de las 13 horas se produjeron mensajes y audios clave. Uno de Emerenciano a Obregón y otro de Marcela a Fabiana, donde advertía que Obregón “iba a cuidar a César”. Paralelamente, César viajó a Colonia Elisa con Melanie y Rita, con el objetivo de reforzar la coartada.
Una testigo clave fue la mujer que planchaba en la casa, quien llegó a las 16 y notó a Marcela “rara”, escuchando la frase: “Lo mismo de siempre”. Según Bogado, fue “la única persona en esa casa que no sabía que había un cuerpo en una habitación”.
Las cámaras muestran una camioneta en la que, presuntamente, trasladaron el cuerpo de Cecilia cubierto con bolsas. Un mensaje de Marcela a Fabiana refuerza esa versión: “Sacá eso de la casa. Carguen la basura donde sea”.
De acuerdo con la hipótesis fiscal, César y Obregón llevaron el cuerpo a Campo Rossi y lo quemaron a 250 metros de la casa de los caseros. Las antenas de telefonía ubicaron sus celulares en esa zona. Mientras tanto, César respondía mensajes desde el teléfono de la víctima, simulando que ella seguía viva. Esa noche, alrededor de las 21, Melgarejo recibió un llamado de cuatro segundos: “Controlen el fuego que no se apague. Háganse cargo del fuego”.
Después de incinerar el cuerpo, los implicados “se fueron a comer un guiso a Barranqueras”, relató Bogado, y recordó que Obregón lo esperaba “con un bidón”. “Ya habían decidido quemarla”, afirmó.
El 6 de junio, los movimientos se intensificaron: cambiaron el teléfono de César, retiraron la cama y el colchón manchados de sangre y realizaron búsquedas en YouTube como “¿Qué siente un asesino?” y “¿Qué pasa con el alma después de la muerte?”. Ese mismo día, según la confesión de Obregón, los restos de Cecilia fueron retirados del campo Rossi y arrojados al río Tragadero, donde posteriormente se halló un dije perteneciente a la joven. Esa noche también quemaron la valija, los teléfonos y demás pertenencias.
“En todos los lugares había cosas de Cecilia, ella dejó su rastro”, remarcó el fiscal, quien unió las pruebas con una frase que estremeció a la sala: “César decía que cuando querían deshacerse de alguien, le inventaban un viaje y terminaba en la chanchería. Explíquenme entonces: ¿dónde terminó Cecilia?”.
Bogado criticó con dureza la postura de la defensa, que intentó presentar el hecho como un conflicto político. “¿Vieron una madre desesperada por cuidar a su hijo? Marcela dijo que la había visto a Cecilia y que esto era político. A Cecilia la mataron, eso no es política, eso es un femicidio”, sostuvo.
También señaló la responsabilidad de Emerenciano Sena: “Sabía lo que había pasado ahí; si Obregón estaba involucrado, era porque lo había mandado su jefe”. Frente a los cuestionamientos por la falta de autopsia, explicó: “Es obvio que no hay autopsia si dejaron solo polvo y cenizas”, y aclaró que el certificado de defunción “llegará cuando termine este juicio”.
En el tramo final de su exposición, Bogado repasó las pruebas clave y recordó el reclamo de justicia de Gloria Romero y Mercedes, madre y abuela de la víctima. Finalmente, solicitó el veredicto de culpabilidad para los siete imputados: que César Sena sea condenado por homicidio agravado por el vínculo y por femicidio; que Marcela Acuña y Emerenciano Sena sean considerados partícipes necesarios; y que los cuatro restantes sean declarados encubridores.









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