Alerta en las islas del Paraná: 30.000 vacunos podrían quedar en riesgo ante la creciente

Productores del Delta entrerriano estiman que tienen alrededor de 30 días para retirar la hacienda ante el avance previsto del agua. Las dificultades para trasladar los animales, la falta de campos disponibles y un conflicto judicial complican el operativo.
La posible crecida del río Paraná encendió la preocupación entre los productores ganaderos de las islas del Delta entrerriano, donde unas 30.000 cabezas de ganado podrían quedar comprometidas si el agua avanza sobre las zonas de pastoreo.
Según advirtió Leonardo Scarparo, productor ganadero y presidente de la Comunidad Islera Asociación Civil (CIAC), el sector cuenta con aproximadamente un mes para organizar el traslado de los animales hacia zonas más seguras. Aunque varios campos todavía permanecen secos, la evolución hidrológica obliga a anticiparse.
“Hay 30 días más o menos”, señaló Scarparo en declaraciones a Infocampo. De acuerdo con sus estimaciones, el Paraná podría comenzar a subir entre 10 y 12 centímetros diarios, lo que reduciría progresivamente el tiempo disponible para evacuar los rodeos.
La preocupación se concentra en las islas del departamento Victoria, frente a Rosario, donde habitualmente pastorean entre 40.000 y 50.000 vacunos. El dirigente advirtió, además, que el mayor desafío podría llegar hacia fin de año, con el desarrollo del fenómeno climático El Niño.
La evacuación ya comenzó, pero la logística preocupa
Los productores comenzaron a tomar medidas preventivas para reducir la cantidad de animales expuestos a la creciente. La anticipación y la disponibilidad de información meteorológica e hidrológica permiten organizar las tareas con mayor margen que en episodios anteriores.
Sin embargo, sacar miles de animales de las islas no es una operación sencilla. Algunos establecimientos tienen acceso directo a la Ruta Nacional 174, que conecta Rosario con Victoria, y pueden trasladar la hacienda mediante camiones.
Para muchos otros, el procedimiento requiere embarcar los animales, navegar hasta puertos habilitados y recién allí transferirlos a vehículos de transporte terrestre.

Scarparo destacó que la habilitación de nuevos puntos de desembarco mejoró las posibilidades de evacuación, aunque consideró que todavía faltan instalaciones para responder a una salida masiva. Cuando una embarcación debe esperar a que otra termine de descargar, explicó, se pierde tiempo valioso en una emergencia.
El problema de conseguir campos para los animales
El traslado a tierra firme tampoco garantiza una solución definitiva. La disponibilidad de pasturas y de establecimientos capaces de recibir los rodeos es otro de los obstáculos que enfrentan los productores.
Ante la falta de espacio, algunas alternativas son recurrir a sistemas de engorde a corral, conocidos como feedlots, o vender los animales antes de que la situación se agrave.
El dirigente advirtió que una venta forzada puede generar pérdidas económicas, alterar la planificación productiva y aumentar la carga impositiva. Además, recomponer los rodeos después de una inundación implica afrontar nuevos costos para volver a comprar hacienda.
El recuerdo de la creciente de 2007 continúa presente entre los productores, cuando lluvias locales provocaron una suba abrupta del río y una importante mortandad de animales.
Un conflicto judicial suma dificultades
A la amenaza climática y los problemas logísticos se agrega un conflicto judicial que, según la Comunidad Islera, limita determinadas intervenciones y tareas de mantenimiento en el territorio.
La asociación, creada en 2020, reúne a alrededor de un centenar de productores. Scarparo cuestionó las restricciones ambientales que, según su interpretación, dificultan trabajos necesarios para mantener los establecimientos y desarrollar la actividad ganadera.
El dirigente reclamó reglas que permitan compatibilizar la protección del humedal con la producción, y sostuvo que las limitaciones generan incertidumbre incluso frente a intervenciones que considera básicas.
Estas críticas forman parte del planteo del sector y no implican, por sí solas, una evaluación judicial sobre el alcance o la validez de las restricciones vigentes.

Reclaman medidas para afrontar la emergencia
Frente al escenario previsto, Scarparo también planteó la necesidad de declarar la emergencia agropecuaria en Entre Ríos para aliviar las consecuencias económicas y financieras que podría provocar la evacuación de la hacienda.
El objetivo inmediato es retirar los animales antes de que el agua alcance los sectores más bajos. A más largo plazo, los productores buscan contar con infraestructura, alternativas de traslado y condiciones que les permitan sostener sus establecimientos después de la creciente.
Mientras monitorean la evolución del Paraná y aceleran las gestiones, el sector intenta evitar que una nueva inundación provoque pérdidas irreparables en una actividad que depende de los ciclos naturales del humedal.










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