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Chaco en emergencia agropecuaria crónica: 18 de los últimos 20 años bajo decretos extraordinarios.

Un informe del Centro de Geociencias Aplicadas de la UNNE reveló que la provincia del Chaco atravesó un estado de emergencia agropecuaria casi ininterrumpido entre 2006 y 2025, con departamentos que acumulan hasta 18 años bajo esta condición.

La investigación, llevada adelante por el profesor Héctor Daniel Benítez y el doctor Jorge Alfredo Alberto, advierte que lo que debía ser una herramienta excepcional terminó consolidándose como una respuesta rutinaria ante fenómenos climáticos extremos y problemas estructurales del modelo agroproductivo chaqueño.

Emergencia como política permanente

Los investigadores analizaron el mapa de decretos provinciales y concluyeron que la emergencia dejó de ser una excepción. Sectores como Comandante Fernández, Independencia y Maipú figuran entre los más afectados, con hasta 18 años consecutivos de declaraciones de emergencia.

Estas medidas —en teoría temporales— se transformaron en “parches crónicos” que no corrigen la vulnerabilidad del sistema productivo, sino que lo sostienen sin modificar sus bases.

"La emergencia tiende a concentrarse en territorios donde se ha consolidado el modelo agroindustrial", explican los autores.

Soja, expansión y fragilidad

El núcleo sojero del centro-sudoeste provincial concentra la mayoría de los decretos. En esta zona de transición climática —entre las isohietas de 700 y 900 mm de lluvia anual—, el estudio advierte una frágil convivencia entre expansión agrícola y crisis ambientales recurrentes.

Desde el año 2000 a la fecha, la superficie cultivada se duplicó, superando las 1,8 millones de hectáreas en 2025. La soja representa entre el 50% y 60% del área agrícola, marcando una fuerte dependencia económica pero también una mayor exposición al riesgo.

¿Emergencia o modelo en crisis?

Los investigadores proponen leer las emergencias no solo como respuestas administrativas, sino como síntomas de un modelo productivo al límite. A su vez, plantean que estos decretos pueden ser aprovechados como indicadores territoriales de crisis y servir para diseñar políticas más amplias.

Entre las herramientas que podrían integrarse a una gestión de largo plazo destacan:

  • Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN)

  • Planes de manejo hídrico

  • Sistemas de alerta temprana satelital

“Las emergencias agropecuarias son tanto un síntoma como una oportunidad”, concluyen los investigadores.“Un síntoma de un modelo que ha llegado a sus límites ecológicos y sociales, y una oportunidad para repensar el territorio con una mirada estratégica, participativa y sustentable”.

 
 
 

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