Chicharrita del maíz: baja la presencia en el NEA, pero los productores chaqueños deberán seguir atentos

La población de Dalbulus maidis volvió a retroceder en septiembre y el escenario es más alentador para la campaña maicera. Sin embargo, especialistas advierten que no hay que bajar la guardia, especialmente en las zonas endémicas como el NEA.
La campaña de maíz avanza con una señal alentadora para los productores: la presencia de la conocida chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) mostró una nueva disminución durante la segunda quincena de septiembre en las principales regiones productivas del país.
El dato surge del 51° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, que registró una caída generalizada de las poblaciones del insecto y un aumento de las localidades donde directamente no se detectó su presencia.
Para el Chaco y el resto del Nordeste, la información merece especial atención porque el NEA continúa siendo considerado una de las regiones endémicas para esta plaga. En el último relevamiento, el 58% de las localidades monitoreadas no registró chicharritas, mientras que otro 21% presentó los niveles más bajos de abundancia. El promedio regional fue de 6,85 adultos por trampa, todavía ligeramente por encima del valor registrado un año atrás.
Una buena noticia, pero sin relajarse
La reducción de la presencia de Dalbulus maidis representa un escenario favorable para la campaña, aunque los especialistas insisten en que todavía no es momento de abandonar los controles.
La principal preocupación está relacionada con la capacidad del insecto para transmitir los patógenos asociados al complejo del achaparramiento del maíz. Por eso, la estrategia recomendada combina observación permanente y manejo de los cultivos que pueden favorecer la supervivencia de la plaga.
Uno de los puntos centrales son los llamados maíces voluntarios o “guachos”, que aparecen luego de la cosecha y pueden funcionar como un puente verde entre una campaña y la siguiente. Su eliminación ayuda a cortar ese ciclo y reducir las posibilidades de persistencia del vector.
Además, la Red recomienda realizar un seguimiento frecuente de los lotes de maíz de primera desde la emergencia del cultivo. La detección temprana permite conocer cómo evoluciona la población y tomar decisiones de manejo con mayor anticipación.
El miedo sirve, el pánico no
La preocupación por la chicharrita se instaló con fuerza entre los productores después del fuerte impacto que tuvo sobre el maíz en campañas anteriores. Sin embargo, especialistas que analizaron la situación durante el Congreso Internacional de Maíz plantearon una mirada más equilibrada.
La idea central es que la presencia del insecto debe ser tomada como una nueva limitante productiva, pero no necesariamente como un motivo para abandonar el cultivo.
En ese sentido, una de las frases que dejó el debate resume la postura: “El miedo no es sonso, pero el pánico es estúpido”. La expresión apunta a diferenciar entre una preocupación que lleva a tomar precauciones y una reacción exagerada que puede derivar en decisiones equivocadas.
El escenario actual muestra justamente por qué el monitoreo resulta fundamental. La población de la plaga puede variar entre regiones y localidades, por lo que una fotografía general del país no alcanza para determinar qué ocurre en cada lote.
El desafío para el Chaco
El antecedente chaqueño demuestra la importancia de contar con información propia y actualizada. Trabajos de monitoreo realizados en Chaco y Formosa ya habían mostrado diferencias importantes entre zonas, con presencia variable de adultos de Dalbulus maidis y una relación entre las áreas sin detecciones y el control de plantas voluntarias.
Por eso, para los productores chaqueños el desafío no pasa solamente por saber si hay o no chicharritas, sino por seguir de cerca su evolución y adaptar las decisiones de manejo a lo que ocurra en cada establecimiento.
La información disponible actualmente es mucho mayor que durante la crisis que golpeó al cultivo años atrás. La Red Nacional de Monitoreo reúne datos de distintas instituciones del sector y permite seguir la evolución de la plaga en las cinco regiones maiceras del país.
La señal de septiembre es positiva, especialmente porque el retroceso se produjo de manera generalizada. Pero para el NEA, donde la chicharrita sigue teniendo una presencia mayor que en otras regiones, la recomendación continúa siendo la misma: monitorear, eliminar los maíces guachos y tomar decisiones con información antes que con temor.










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