Crisis en el Mercado Frutihortícola de Resistencia: peligran más de 500 empleos y crece la tensión por el predio.
- chacoenalta

- 2 ago 2025
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El Mercado Frutihortícola de Resistencia atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. La caída de las ventas, el aumento de los costos y un conflicto legal por el predio que ocupa desde hace 45 años ponen en jaque a una actividad que sostiene a más de 500 familias.

“Estamos en alerta roja”, advirtió Américo Barúa, presidente de la Cooperativa Frutihortícola, en diálogo con Radio Natagalá. Según explicó, el mercado está vendiendo apenas el 60% de lo que comercializaba meses atrás. La crisis económica general golpea con fuerza el consumo, mientras los costos de operación –principalmente energía y transporte– se dispararon. “Pagábamos $14 millones de luz por mes, hoy superamos los $20 millones. A eso hay que sumar el combustible para traer productos de más de mil kilómetros”, detalló.
Empleo en riesgo y producción mínima
La cooperativa cuenta con 180 socios y emplea directa e indirectamente a más de 500 personas, entre productores, trabajadores de carga y descarga, choferes y empleados. Barúa reconoció que todavía no hubo despidos, pero muchos trabajadores dependen del movimiento diario para cobrar. “Si no hay ventas, no hay ingresos. El riesgo de desempleo es altísimo”, alertó.
Además del freno económico, otro dato agrava el panorama: el Chaco produce menos del 15% de lo que consume en frutas y verduras, con gran parte del abastecimiento proveniente de otras provincias e incluso del exterior. “Estamos comprando hasta sandía brasileña. Es absurdo importar alimentos desde más de 2.000 kilómetros teniendo capacidad productiva local”, remarcó.
La tierra en disputa
A la crisis económica se suma una disputa legal por el predio donde funciona el mercado. Si bien la cooperativa ocupa el lugar desde hace más de cuatro décadas bajo un comodato provincial, recientemente la Legislatura chaqueña aprobó una ley que transfiere el terreno a la Municipalidad de Resistencia, otorgándole también el gerenciamiento del mercado.
“Es un golpe duro. Acá hay tres generaciones que invirtieron todo. Nunca fuimos intrusos”, expresó Barúa, quien confirmó que ya se presentó un amparo judicial para frenar la medida y se trabaja con legisladores para revisar la norma.
El regreso del hambre
El impacto social también es visible en el predio. Cada vez más familias se acercan al mercado a pedir alimentos. “Volvieron imágenes que no queríamos ver. Madres, chicos, gente hurgando los carros buscando qué comer”, relató el dirigente.Mediante un acuerdo con una fundación de Tirol, la cooperativa entrega hasta 4 mil kilos diarios de frutas y verduras que no están en condiciones óptimas para la venta, pero sí para el consumo.
Barúa recordó que, en crisis anteriores, se intentó montar una fábrica de sopa comunitaria con esos productos. “Hoy quizás sea el momento de reflotar esa idea. Hay mucha gente que necesita”, concluyó.









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