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Cuando no había Toddy y todos la querían: a 14 años del faltante que se convirtió en leyenda del marketing argentino.

En 2012, algo tan simple como una galletita de chocolate logró lo que muchas marcas persiguen durante años: convertirse en tema de conversación nacional sin invertir en grandes campañas publicitarias. No fue un escándalo, ni un lanzamiento ruidoso. Fue, paradójicamente, una ausencia.

Hace 14 años, las galletitas Toddy desaparecieron de las góndolas y ese faltante inesperado terminó siendo una de las estrategias de marketing más recordadas de la Argentina reciente.

El fenómeno fue bautizado de manera espontánea por los propios consumidores: “Tenemos Toddy”. Una frase escrita a mano en carteles improvisados que colgaban de kioscos y almacenes y que bastaba para generar filas, corridas y compras compulsivas.

Un lanzamiento sin publicidad… y con efecto viral

Cuando las galletitas Toddy llegaron al mercado, sorprendieron por su sabor y por su identidad ligada a una marca ya instalada en el imaginario argentino: la chocolatada Toddy.Sin embargo, lo que llamó la atención del mundo publicitario fue que no hubo una campaña tradicional que impulsara el producto. No había avisos en televisión, radios ni vía pública. El boca en boca hizo el resto.

La demanda creció de forma exponencial y, en cuestión de semanas, el producto comenzó a escasear. Lejos de dar explicaciones claras sobre la reposición, la empresa mantuvo el misterio. La expectativa creció y el deseo también.

El faltante que no fue un error

Con el tiempo se supo que aquella “crisis” de stock no fue del todo accidental.El responsable de convertir el problema en oportunidad fue Carlos Baccetti, quien ideó una estrategia poco habitual: liberar el stock de manera dosificada, alimentando la ansiedad del público y reforzando la idea de que Toddy era un producto difícil de conseguir.

Los comercios que lograban recibir algunos paquetes se transformaban en noticia barrial. El famoso cartel “Tenemos Toddy” pasó de ser una simple advertencia comercial a un símbolo cultural de la época.

Uno de los tantos avisos que colocaban los comerciantes al recibir Toddys.
Uno de los tantos avisos que colocaban los comerciantes al recibir Toddys.

El regreso triunfal y las campañas inolvidables

Una vez consolidado el deseo, la marca preparó su regreso definitivo con campañas que marcaron época.Una de las más recordadas fue “Toddy Experimento”, donde se vaciaban góndolas completas de comercios barriales para reemplazarlas únicamente con paquetes de Toddy.

Luego llegó “Convoy Toddy”, con camiones de caudales ploteados con la consigna “Aseguramos que lleguen a destino”, reforzando el concepto de producto valioso, deseado y casi custodiado.

Imagen del "Convoy" Toddy.
Imagen del "Convoy" Toddy.

De fenómeno publicitario a clásico de góndola

Con el paso de los años, Toddy dejó de ser una rareza y se convirtió en un producto habitual en los comercios del país.Desde 2021, la marca pertenece a Georgalos, empresa argentina con más de ocho décadas de historia en la producción de golosinas y chocolates, que hoy mantiene a las galletitas Toddy como uno de sus productos más reconocidos.

A 14 años de aquel faltante que desesperó a consumidores y enamoró a publicistas, Toddy sigue siendo un caso de estudio, una anécdota generacional y una prueba de que, a veces, no tener un producto puede ser la mejor manera de hacerlo inolvidable.



 
 
 

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