En algunas zonas del norte del país ya comenzaron las primeras labores de siembra correspondientes al ciclo 2026/27
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La campaña de maíz atraviesa una situación poco habitual en el campo argentino: mientras todavía queda una parte importante de la producción 2025/26 por levantar, en algunas zonas del norte del país ya comenzaron las primeras labores de siembra correspondientes al ciclo 2026/27.

El retraso de la cosecha está directamente relacionado con las condiciones de humedad que afectan a distintas regiones agrícolas. Según los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al último relevamiento se había recolectado el 81,3% del área apta, dejando cerca del 20% de los lotes todavía pendientes.
La demora alcanza niveles históricos. El avance de la cosecha se encuentra 14,6 puntos porcentuales por debajo del ritmo registrado durante la campaña anterior y 13,7 puntos por debajo del promedio de las últimas diez campañas.
Las dificultades se concentran principalmente en sectores del centro y este del área agrícola, donde el exceso de humedad en los granos y la falta de condiciones adecuadas del suelo complican el ingreso de las máquinas. Entre las zonas más afectadas aparecen distintos sectores de Entre Ríos y Buenos Aires.

A pesar de las dificultades para completar la recolección, los rendimientos registrados mantienen perspectivas favorables. La Bolsa de Cereales sostiene una estimación de producción cercana a las 64 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 78,2 quintales por hectárea.
Las estimaciones oficiales presentan algunas diferencias. La Secretaría de Agricultura calcula un rendimiento promedio de 72,7 quintales por hectárea y proyecta una producción de 71,7 millones de toneladas, debido a una metodología que también contempla el grano destinado al autoconsumo y a la elaboración de forraje.
La nueva campaña ya comenzó
Mientras las cosechadoras todavía trabajan sobre parte de los lotes de la campaña anterior, las primeras sembradoras ya comenzaron a ingresar a los campos.
La Secretaría de Agricultura confirmó el inicio de la implantación de maíces tempranos en el norte de Santa Fe y en Corrientes. Sin embargo, el exceso de agua y la falta de piso también condicionan el avance de estas tareas.
Para la campaña 2026/27, el organismo nacional proyecta una superficie de 11,6 millones de hectáreas, un número similar al de la campaña anterior.
Esta estimación se diferencia de la primera proyección realizada por la Bolsa de Comercio de Rosario, que había anticipado una reducción de unas 600.000 hectáreas.
Entre los factores que podrían influir en las decisiones de los productores aparece además la presencia de la chicharrita del maíz, especialmente en las regiones del norte. La presión de esta plaga y los costos asociados al cultivo generan dudas sobre la conveniencia de mantener la superficie destinada al cereal.
El panorama combina así dos situaciones que normalmente se superponen en el calendario agrícola, pero que este año adquieren una dimensión particular: una cosecha que avanza con un retraso histórico y una nueva campaña que intenta comenzar pese a las dificultades climáticas.










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