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Especialistas del INTA estudian los forrajes del Chaco y Formosa para mejorar la alimentación del ganado

  • hace 2 horas
  • 2 min de lectura

Un estudio realizado por especialistas del INTA El Colorado busca aportar nuevas herramientas para mejorar la producción ganadera del noreste argentino a partir de un recurso fundamental: las pasturas nativas y adaptadas a los ambientes de Chaco y Formosa.

La investigación permitió conocer con mayor precisión el perfil nutricional de distintas especies forrajeras y cómo varía su calidad durante las diferentes estaciones del año. La información puede ayudar a productores y asesores a definir estrategias de pastoreo, planificar la suplementación y aprovechar mejor los recursos disponibles en cada establecimiento.



La calidad cambia según la época del año

El relevamiento analizó los niveles de proteína bruta y minerales esenciales presentes en distintas pasturas, entre ellos fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, cobre y zinc.

Uno de los principales resultados fue la variación registrada durante el año. La primavera presentó el mayor promedio de proteína bruta, con 10,26%, mientras que el invierno mostró el nivel más bajo, con 7,48%. En otoño el promedio alcanzó el 9% y durante el verano fue del 8,79%.

Estos datos permiten advertir que el mismo campo puede ofrecer recursos con características nutricionales diferentes dependiendo del momento del año, un factor clave al momento de organizar la alimentación del rodeo.



Algunas especies se destacan

Entre las especies analizadas, el pasto de bañado presentó uno de los perfiles más destacados, con 12,77% de proteína bruta, además de elevados niveles de hierro y manganeso.

También sobresalieron el pasto jesuita gigante, con 11,38% de proteína; el pasto cadenero, con 11,16%; el pasto dulce, con 10,71%; y la gramilla o pasto amargo, con 10,59%.

La investigación también detectó diferencias en el aporte de minerales. La gramilla presentó valores destacados de fósforo, calcio y magnesio; el pasto de bañado se destacó por hierro y manganeso; el pasto cadenero por su aporte de cobre y el pasto jesuita gigante por sus niveles de zinc.

Información que puede convertirse en decisiones productivas

Para la actividad ganadera, conocer qué aporta cada pastura permite ir más allá de la cantidad de alimento disponible y evaluar también su calidad nutricional.

Con esa información, los productores pueden determinar cuáles son los momentos más convenientes para el aprovechamiento de determinadas especies, anticipar períodos de menor calidad y definir cuándo resulta necesario incorporar suplementación.

El objetivo es lograr un manejo más eficiente del recurso forrajero y reducir decisiones basadas únicamente en estimaciones generales.

Una herramienta para la ganadería del NEA

El trabajo realizado por el INTA El Colorado adquiere especial importancia para los sistemas productivos de la región, donde las condiciones ambientales y la disponibilidad de pasturas presentan variaciones significativas a lo largo del año.

Contar con información específica sobre las especies presentes en estos ambientes permite avanzar hacia una planificación forrajera más precisa, adaptada a las características de cada establecimiento.

El estudio constituye así una herramienta de consulta para productores, asesores y profesionales de Chaco, Formosa y otras zonas del NEA, con información que puede contribuir a mejorar el aprovechamiento de las pasturas y, en consecuencia, la eficiencia de los sistemas ganaderos.

 
 
 

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