La carne vuelve a estar en la mira por la inflación: subas contenidas, consumo en caída y stock ajustado.
- chacoenalta

- hace 11 horas
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El comportamiento del mercado de la carne en Chaco aparece nuevamente como uno de los factores que presionan al primer dato de inflación del 2026, que el Indec dará a conocer este lunes. Aunque las estimaciones privadas anticipan un índice general moderado, el rubro Alimentos y Bebidas —con la carne como protagonista— vuelve a concentrar la atención.
Las proyecciones de distintas consultoras ubican la inflación de enero en torno al 2,4%, aunque los registros recientes del organismo oficial generaron cautela. En ese escenario, los incrementos en carnes y derivados se posicionan como uno de los principales motores del aumento de precios, con subas que, según mediciones privadas, oscilaron entre el 5% y el 7% durante el primer mes del año.

El antecedente inmediato refuerza la preocupación. En diciembre, el IPC del NEA se ubicó por encima del promedio nacional, con una fuerte incidencia de las carnes, especialmente en el Gran Resistencia, donde explicaron gran parte del aumento del rubro alimenticio.
Oferta ajustada y presión de costos
Desde el sector productor y comercializador coinciden en que las subas registradas no responden a maniobras especulativas, sino a una restricción en la oferta de hacienda. Empresarios locales señalan que la falta de stock disponible genera tensiones inevitables sobre los precios, aunque aclaran que el margen para trasladar esos aumentos al mostrador es limitado.

En ese sentido, referentes del sector indicaron que los valores del ganado en pie tuvieron ajustes moderados y que algunos picos registrados respondieron a operaciones puntuales de exportación, sin representar el precio real del mercado. Además, remarcaron que el impacto de las ventas externas sobre el consumo interno es parcial, ya que no todos los cortes se destinan al exterior.
El consumo, el gran freno
Del lado de la demanda, el panorama es mucho más complejo. Comerciantes y frigoríficos advierten una fuerte retracción del consumo, que actúa como un freno natural a mayores aumentos. La caída en las ventas obligó a reducir la faena y a replantear estrategias comerciales en un contexto donde cualquier suba, por mínima que sea, se siente con fuerza.

La situación se agrava por factores estacionales y económicos: el verano, las vacaciones, la pérdida de poder adquisitivo y la sustitución del consumo hacia proteínas más económicas, como el pollo. Según referentes del sector, la venta de carne vacuna continúa cayendo y ya no ocupa el lugar central que tenía en la mesa cotidiana de muchas familias.
Un mercado que resiste como puede
Ante este escenario, carnicerías y frigoríficos optan por sostener precios, reducir márgenes y apostar al volumen, especialmente durante los fines de semana, cuando se concentra la mayor parte de las ventas. Sin embargo, advierten que la situación no es homogénea y que los comercios más chicos enfrentan mayores dificultades para sostener la actividad.
Mientras el Indec se prepara para publicar el primer IPC del año, el mercado cárnico chaqueño transita un delicado equilibrio entre precios contenidos, consumo en retroceso y costos que no dejan de presionar, en un contexto donde la carne comienza a percibirse, cada vez más, como un bien de acceso restringido.









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