La historia de Débora, la bióloga que eligió el monte chaqueño para devolver la vida a El Impenetrable.
- chacoenalta

- 30 sept 2025
- 2 Min. de lectura
El Parque Nacional El Impenetrable se transformó en escenario de uno de los proyectos de conservación más ambiciosos del país. Allí, especies que alguna vez desaparecieron —como el yaguareté, la nutria gigante y la tortuga yabotí— comienzan a regresar gracias al trabajo de la Fundación Rewilding Argentina y al compromiso de las comunidades locales.

Entre quienes llevan adelante esta tarea está Débora Abregú, cordobesa, bióloga y apasionada del monte, que desde hace cinco años vive en la Estación Biológica del parque, coordinando programas de reintroducción de fauna y restauración de pastizales.
“Hoy este es mi lugar”, afirma. Junto a un equipo de nueve personas, desarrolla estrategias de liberación, monitoreo y control de especies, además de tareas de educación ambiental con los vecinos de la zona. Los logros hablan por sí solos: 72 tortugas yabotí ya fueron liberadas, cuatro hembras de yaguareté volvieron al monte, y hasta se registró el nacimiento de un cachorro en libertad, un hecho histórico para el Chaco.
Pero más allá de los hitos científicos, Débora destaca el vínculo con las comunidades: “Ver cómo se emocionan los vecinos cuando regresan las especies es lo más gratificante. Esto también cambia sus vidas porque impulsa el turismo de naturaleza y les da nuevas oportunidades para quedarse en su tierra”.
Los desafíos no se detienen: liberar más ejemplares de yaguaretés y nutrias gigantes, consolidar poblaciones autosustentables y fortalecer el ecoturismo como motor de desarrollo local.
El Impenetrable, creado en 2014, protege 128 mil hectáreas de bosques, pastizales y humedales, y es refugio de especies en peligro como el tatú carreta, el tapir y el aguará guazú. Su futuro hoy se escribe entre ciencia, conservación y orgullo chaqueño.









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