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La inflación de diciembre fue de 2,8% y el 2025 fue su nivel más bajo en ocho años.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de diciembre fue del 2,8%, lo que permitió que el año 2025 finalizara con un incremento acumulado del 31,5%, el registro anual más bajo desde 2017. El dato marca una desaceleración significativa frente a los picos inflacionarios de años anteriores, aunque los analistas advierten que el proceso todavía enfrenta desafíos.



El último mes del año consolidó una tendencia que se viene repitiendo desde mediados de 2025: si bien los niveles de inflación son considerablemente menores a los de 2023 y 2024, los precios acumulan varios meses consecutivos de aumentos mensuales, con diciembre como el cuarto período seguido por encima del 2%.


En cuanto al comportamiento por rubros, Transporte encabezó los aumentos de diciembre con una suba del 4%, impulsada por ajustes en tarifas y combustibles. Le siguieron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un incremento del 3,4%. Por su peso en la canasta, Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a ser el sector con mayor incidencia en el índice general, impactando de manera directa en el bolsillo de los hogares.



En el otro extremo, Educación (0,4%) y Prendas de vestir y calzado (1,1%) registraron las variaciones más bajas del mes. A nivel de categorías, los precios regulados lideraron las subas, seguidos por el IPC núcleo, mientras que los estacionales mostraron aumentos moderados.


Desde el Gobierno nacional destacaron el cierre inflacionario de 2025 como un resultado del programa de estabilización económica, basado en el superávit fiscal, el control de la emisión monetaria y la reorganización del Banco Central. Sin embargo, centros de estudios económicos señalaron que la continuidad de varios meses de aceleración mensual refleja que la desinflación pierde impulso y requerirá políticas consistentes para sostenerse en el tiempo.


Otro punto relevante es el anuncio del INDEC sobre la implementación de una nueva metodología para medir la inflación, que comenzará a aplicarse con el dato de enero de 2026. El nuevo índice se basa en una canasta de consumo más actualizada, con mayor peso en transporte, comunicaciones y servicios digitales, como plataformas de streaming, y una reducción relativa en alimentos.



Según el organismo, el cambio busca reflejar con mayor precisión los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos, ampliando además la cantidad de precios relevados y modernizando el sistema de recolección de datos. El primer IPC calculado con esta metodología se conocerá en febrero.


Así, mientras 2025 cerró con el nivel de inflación más bajo de los últimos ocho años, el inicio de 2026 estará marcado por el desafío de sostener la desaceleración en un contexto económico aún sensible y con un nuevo esquema de medición que podría modificar la lectura de los próximos datos.

 
 
 

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