Chaco logra conquistar el mercado internacional de la miel con el 46% de las colmenas certificadas del país
- 22 jul
- 3 min de lectura
La provincia concentra casi la mitad de las colmenas orgánicas del país y abastece mercados internacionales, aunque el consumo interno sigue siendo uno de los grandes desafíos del sector. Productores advierten sobre el potencial de crecimiento y alertan por la venta de miel adulterada.

Chaco se consolidó como el principal productor de miel orgánica de la Argentina y hoy concentra cerca del 46% de las colmenas certificadas del país. Sin embargo, mientras la calidad del producto chaqueño conquista mercados internacionales, el consumo interno continúa siendo muy bajo: un argentino promedio consume hasta ocho veces menos miel que un europeo.

Así lo explicó Daniel Codutti, productor apícola de Margarita Belén y asesor técnico del sector, durante una entrevista realizada en el marco de la Bienal Internacional de Esculturas 2026, donde analizó el presente y las perspectivas de una actividad que sigue creciendo en la provincia.

"En Alemania y otros países de Europa consumen aproximadamente dos kilos de miel por persona al año. En Argentina los registros oficiales indican apenas 250 gramos", señaló.
Aunque estimó que el consumo real podría acercarse al medio kilo anual debido a la comercialización artesanal que no figura en las estadísticas, remarcó que la diferencia con Europa continúa siendo muy marcada.
Chaco, líder nacional en miel orgánica
El desarrollo de la apicultura orgánica permitió que la provincia se transformara en la principal referencia del país.
Actualmente Argentina posee unas 37.000 colmenas orgánicas certificadas y alrededor de 17.000 se encuentran en territorio chaqueño, lo que convierte a la provincia en la mayor productora nacional de este tipo de miel, considerada un producto premium por los mercados internacionales.

Para obtener esa certificación, las colmenas deben ubicarse en ambientes naturales donde no existan cultivos transgénicos en varios kilómetros a la redonda y superar controles periódicos realizados por certificadoras independientes.
"No alcanza con decir que la miel es orgánica. Hay auditorías permanentes y controles que garantizan la calidad del producto", explicó Codutti.

Una demanda internacional que sigue creciendo
El productor aseguró que los compradores extranjeros continúan solicitando mayores volúmenes de miel orgánica y que hoy la oferta no alcanza para cubrir esa demanda.
"Los exportadores nos dicen constantemente que si producimos un 10 o un 20% más, nos lo compran porque el mercado lo necesita", indicó.
Además del mejor precio que obtiene la producción orgánica, destacó que la actividad sigue siendo rentable cuando las condiciones climáticas acompañan.
No obstante, recordó que el rendimiento depende en gran medida de las lluvias, la floración y otras variables ambientales que cambian cada temporada.

El desafío de que los argentinos consuman más
Durante años la miel estuvo asociada casi exclusivamente al invierno o al tratamiento de resfríos.
Según Codutti, esa situación comenzó a modificarse después de la pandemia, cuando muchas personas incorporaron el producto a su alimentación habitual por sus propiedades nutricionales.
"Hoy quien consume miel suele hacerlo durante todo el año, aunque todavía estamos muy lejos del nivel de consumo de otros países", sostuvo.
Para revertir esa realidad, consideró fundamental impulsar campañas educativas y acercar la apicultura a las escuelas para formar nuevos consumidores desde edades tempranas.
La amenaza de las mieles adulteradas
Uno de los problemas que preocupa al sector es la creciente comercialización de productos adulterados que mezclan miel con distintos jarabes.
Codutti advirtió que la miel figura entre los alimentos más adulterados del mundo y recomendó adquirir únicamente productos identificados, con trazabilidad y elaborados por establecimientos habilitados.
También desmintió uno de los mitos más frecuentes entre los consumidores.
"La cristalización no significa que la miel esté en mal estado. Al contrario, muchas veces demuestra que se trata de una miel pura", explicó.
Un sector que apuesta al recambio generacional
La cooperativa COPAP, con sede en Margarita Belén, acaba de cumplir 21 años de trabajo y actualmente reúne a 42 socios, además de brindar servicios a otros pequeños productores.
En los últimos años impulsó cursos de capacitación junto a distintas instituciones para incorporar jóvenes y mujeres a la actividad.
"Hoy vemos cada vez más personas que empiezan con pocas colmenas y luego van creciendo. La apicultura permite desarrollarse de manera progresiva", afirmó.
Más allá de la producción de miel, Codutti recordó que las abejas cumplen un rol esencial en la polinización de frutas, verduras y numerosos cultivos.
Por eso pidió evitar la destrucción de enjambres cuando aparecen en viviendas o espacios públicos y contactar a apicultores especializados para trasladarlos de forma segura.
Con una producción reconocida internacionalmente, condiciones naturales privilegiadas y una demanda externa en constante crecimiento, la apicultura chaqueña se proyecta como uno de los sectores con mayor potencial de expansión. El gran desafío, coinciden los productores, será lograr que la miel que el mundo valora también ocupe un lugar mucho más importante en la alimentación cotidiana de los argentinos.










Comentarios