Las lluvias mejoran el escenario productivo y renuevan expectativas en el oeste chaqueño.
- chacoenalta

- 5 ene
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Las lluvias registradas en los últimos días comienzan a cambiar el panorama para el sector agropecuario del oeste chaqueño, con acumulados que permiten una recuperación sostenida de los perfiles de suelo y generan expectativas favorables de cara a lo que resta de la campaña.

Según explicó el ingeniero agrónomo Edgardo Leonharnd, jefe de la agencia Pampa del Infierno del INTA, en diálogo con medios especializados, las precipitaciones de las últimas horas dejaron alrededor de 70 milímetros, a los que se suman otros 15 milímetros registrados el sábado, con variaciones según las zonas.
En este contexto, Leonharnd destacó que las condiciones climáticas de las últimas semanas vienen acompañando de manera positiva a la producción, especialmente en un momento clave para la definición de rendimientos y planificación de los cultivos de segunda.
Avanza la cosecha de girasol
Uno de los cultivos protagonistas es el girasol. De acuerdo al relevamiento del INTA, la cosecha ya alcanza el 50% de la superficie implantada, mientras que el resto de los lotes aguarda una mejora en las condiciones climáticas para poder ser levantados.
En el departamento Almirante Brown, la superficie sembrada con girasol ronda las 110.000 hectáreas, de las cuales aproximadamente la mitad ya fue cosechada. Muchos de esos lotes volverán a entrar en producción con cultivos posteriores, principalmente soja.
En cuanto a la humedad del suelo, el técnico indicó que antes de las últimas lluvias los perfiles presentaban entre 50 y 60 centímetros de agua útil, y que, de mantenerse las precipitaciones, podrían alcanzarse entre 70 centímetros y hasta un metro de perfil cargado, un escenario clave para encarar la próxima campaña con mejores condiciones.
Calidad del cultivo y riesgos climáticos
Respecto a la calidad del girasol, Leonharnd explicó que mientras se mantengan días soleados y no se registren eventos extremos, no debería verse afectada de forma significativa. Sin embargo, advirtió que la prolongación de la inestabilidad podría generar complicaciones.
En la región, los girasoles suelen desarrollar capítulos de gran tamaño y peso, lo que, sumado a lluvias persistentes, ataques de palomas o la presencia de hongos, puede debilitar el cuello de la planta y provocar el vuelco de los capítulos, con pérdidas productivas.
La soja, con fechas de siembra corridas
En relación a la soja, señaló que los productores de mayor escala comenzaron a sembrar hace entre 10 y 15 días, principalmente por cuestiones logísticas. No obstante, la mayoría de los productores de la zona optará por retrasar la implantación y concentrarla entre el 10 y el 15 de enero, siguiendo el pronóstico climático y la experiencia de campañas anteriores.
Asimismo, remarcó la importancia del manejo nutricional, especialmente en lotes que se implanten sobre rastrojos de girasol, un cultivo que extrae gran cantidad de nutrientes del suelo. En ese sentido, subrayó la necesidad de una correcta fertilización de base y refuerzos posteriores.
Más rotación y diversificación de cultivos
Además de las rotaciones tradicionales con sorgo y maíz, comienza a observarse un mayor interés por el poroto, que ya fue implantado de manera temprana en algunas zonas y se evalúa también como alternativa sobre rastrojos de girasol.
Leonharnd destacó, además, que el algodón dejó una superficie muy importante, la más alta registrada en la zona, mientras que el maíz temprano tuvo una fuerte presencia impulsada por los pronósticos climáticos. En el departamento, la superficie de maíz temprano se ubica entre 55.000 y 60.000 hectáreas.
En términos generales, los lotes de maíz presentan buen estado sanitario y una carga adecuada, aunque algunos cultivos muestran menor altura. La cosecha está prevista a partir de fines de enero, desde aproximadamente el día 20.
Más de 170.000 hectáreas en plena dinámica productiva
Al analizar el esquema productivo, el técnico explicó que a las 60.000 hectáreas de maíz se suman las 110.000 hectáreas de girasol, superficies que luego darán paso, en gran parte, a siembras tardías de soja.
A diferencia de campañas anteriores, donde predominaban los barbechos largos o el trigo, este año se observa un uso más intensivo del suelo. No obstante, el trigo también tuvo una fuerte presencia en el departamento, con más de 100.000 hectáreas sembradas, que en su mayoría pasarán a soja en la próxima etapa, consolidando a este cultivo como el principal destino productivo.









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