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Manzano da un golpe histórico en el negocio energético: se queda con las estaciones Shell y amplía su poder en el petróleo argentino

  • hace 18 horas
  • 2 min de lectura

La estructura del negocio energético argentino acaba de experimentar uno de los movimientos empresariales más importantes de los últimos años. El empresario José Luis Manzano, a través de su alianza con la compañía suiza Mercuria Energy Group, concretó la compra de los activos de Raízen Argentina por 1.420 millones de dólares, incorporando a su esquema de negocios la red de estaciones de servicio Shell, una de las más importantes del país.




La operación representa mucho más que una simple transferencia de activos. Con esta adquisición, el grupo empresarial logra avanzar hacia una integración prácticamente completa de la cadena energética, combinando producción de hidrocarburos, refinación, logística, distribución y comercialización de combustibles.

El acuerdo incluye la histórica refinería de Dock Sud, considerada una de las más relevantes de Argentina, además de una extensa red de 894 estaciones de servicio Shell distribuidas en todo el territorio nacional. También forman parte de la compra terminales logísticas, centros de almacenamiento y la licencia para continuar operando bajo la reconocida marca internacional.

Para los analistas del sector, la operación marca un antes y un después en el posicionamiento de Manzano dentro del mercado energético. Hasta ahora, el empresario tenía una fuerte presencia en la producción de petróleo y gas a través de Phoenix Global Resources, con participación activa en el desarrollo de Vaca Muerta. Con la incorporación de los activos de Raízen, suma la posibilidad de procesar, transportar y vender directamente el combustible al consumidor final.

Esta integración vertical coloca al grupo en una posición similar a la de los grandes jugadores históricos del sector, permitiéndole intervenir en prácticamente todas las etapas del negocio energético.

La estrategia no termina allí. El grupo también participa en Edenor, una de las principales distribuidoras eléctricas del país. Esta combinación abre la puerta a futuros proyectos vinculados a la electromovilidad, estaciones de carga para vehículos eléctricos, infraestructura energética inteligente y nuevos desarrollos tecnológicos asociados a la transición energética.

Mientras tanto, la venta responde a una necesidad financiera de Raízen, compañía controlada por la brasileña Cosan y la multinacional Shell. La empresa enfrenta un importante proceso de reorganización financiera y decidió desprenderse de sus activos argentinos para obtener liquidez y fortalecer su situación económica.

La operación aún deberá atravesar diversas instancias regulatorias y judiciales antes de completarse definitivamente. Según lo informado, el cierre está previsto para el primer semestre de 2027, una vez obtenidas todas las autorizaciones correspondientes.

Sin embargo, el impacto ya comenzó a sentirse en el mercado. La adquisición consolida a Manzano como uno de los empresarios con mayor influencia dentro del sector energético argentino y lo posiciona en un esquema que combina petróleo, gas, electricidad, refinación y comercialización de combustibles.

Además, el empresario también aparece vinculado a las negociaciones por Metrogas, la principal distribuidora de gas natural del país. De concretarse una eventual participación mayor en esa compañía, su presencia abarcaría prácticamente todos los segmentos estratégicos del sistema energético nacional.

En un contexto de desregulación y reconfiguración del mercado, la compra de los activos de Shell Argentina abre un nuevo escenario para el sector y deja en evidencia la creciente concentración de infraestructura energética en manos de grandes grupos privados con capacidad de inversión y expansión regional.

 
 
 

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