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Menos trigo y oportunidades que favorecerían a la Argentina en la exportación

  • hace 1 día
  • 2 min de lectura

La producción global caerá tras varios años récord y los stocks comienzan a ajustarse. Con buenas condiciones climáticas y una demanda internacional firme, Argentina podría convertirse en uno de los grandes protagonistas del mercado.

El mercado internacional del trigo se encamina hacia una campaña 2026/27 marcada por una menor oferta global y una demanda que continúa en crecimiento, un escenario que podría favorecer a países exportadores como Argentina y sostener precios atractivos para el cereal.



De acuerdo con las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción mundial de trigo alcanzaría unas 819 millones de toneladas, lo que representa una caída cercana a los 26 millones de toneladas respecto del récord registrado en la campaña anterior. Al mismo tiempo, el consumo mundial continúa en aumento, provocando una reducción de los stocks globales y generando expectativas de mayor firmeza en los valores internacionales.



Entre los factores que explican este escenario aparecen las pérdidas productivas en Estados Unidos y Canadá a causa de la sequía, la evolución de las exportaciones desde la región del Mar Negro y la menor oferta proyectada en países productores clave como Australia y Argentina.

Además, el mercado permanece atento a las condiciones climáticas en el hemisferio norte, donde cualquier evento extremo podría generar nuevos movimientos en las cotizaciones internacionales.



Argentina apuesta a una nueva gran campaña

En el plano local, las perspectivas para la campaña 2026/27 son alentadoras. Las buenas reservas de humedad acumuladas en gran parte de la región agrícola y un contexto climático inicialmente favorable permiten proyectar una importante superficie sembrada.

Las estimaciones indican que la siembra podría ubicarse entre 6,5 y 6,7 millones de hectáreas, manteniéndose entre las más elevadas de los últimos años.

No obstante, los productores continúan enfrentando desafíos vinculados al aumento de costos de producción, especialmente en energía, fertilizantes e insumos agrícolas, lo que obliga a una administración más eficiente de los recursos disponibles.

En este contexto, el esquema de doble cultivo trigo-soja vuelve a posicionarse como una alternativa atractiva para mejorar la rentabilidad de los establecimientos agrícolas.



Producción, calidad y exportaciones

Si las condiciones climáticas continúan siendo favorables y se consolida la posibilidad de un nuevo fenómeno climático asociado a El Niño, Argentina podría alcanzar una producción superior a las 20 o incluso 22 millones de toneladas.

Sin embargo, especialistas advierten que uno de los aspectos a seguir de cerca será la calidad del cereal. Un año con exceso de precipitaciones podría afectar los niveles de proteína y gluten, una situación similar a la observada en la campaña actual.

Por otra parte, la reducción reciente de los derechos de exportación mejora parcialmente la competitividad del trigo argentino y genera expectativas positivas para las ventas al exterior.

Con una oferta mundial más ajustada y una demanda que se mantiene sólida, Argentina tiene la oportunidad de consolidar una nueva campaña de alto volumen productivo y reforzar su posición dentro del mercado internacional de granos.

 
 
 

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