Negligencia en la Garganta del Diablo: levantaron a un bebé por encima de la baranda para una foto.
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Un hecho que generó indignación ocurrió este martes 17 de febrero en las pasarelas de la Garganta del Diablo, dentro del Parque Nacional Iguazú, cuando turistas realizaron una maniobra de altísimo riesgo con un bebé para tomar una fotografía.

Según el testimonio de un visitante que presenció la escena, un adulto levantó al menor por encima de la baranda de seguridad, a escasos metros del salto más imponente y peligroso del circuito.
“Por una foto mandar a tu hijo al fondo de la Garganta del Diablo”, expresó el testigo que capturó la imagen, describiendo la mezcla de asombro y temor que se vivió entre quienes estaban en el lugar.

Un escenario imponente, pero peligroso
La Garganta del Diablo, el salto más impactante de las Cataratas del Iguazú, es uno de los sectores más visitados del parque y también uno de los que requiere mayor precaución.
Si bien las pasarelas cuentan con estrictos estándares de seguridad, están diseñadas para el tránsito normal de visitantes y no para realizar maniobras fuera de las normas.
Especialistas y autoridades recuerdan que existen factores técnicos que convierten este tipo de conductas en una negligencia grave:

Superficie resbaladiza: el rocío permanente proveniente de los saltos moja constantemente las estructuras metálicas.
Ráfagas ascendentes de viento: en los miradores se generan corrientes que pueden desestabilizar fácilmente a una persona.
Desplazamiento del centro de gravedad: sostener a un niño con los brazos extendidos aumenta el riesgo de caída ante un tropiezo o empujón accidental, especialmente en zonas con gran circulación de turistas.

El límite entre la foto y el riesgo
Desde la administración del parque insisten en que los niños deben circular tomados de la mano o en cochecito, y está estrictamente prohibido trepar o asomarse por encima de las barandas.
Cruzar ese límite físico con un bebé en brazos no solo vulnera las normas de seguridad, sino que pone en peligro la vida del menor y de quienes se encuentren alrededor.
La belleza natural de las Cataratas no necesita maniobras extremas para ser admirada. El episodio reaviva el debate sobre la llamada “cultura del riesgo” y la búsqueda de imágenes impactantes para redes sociales a cualquier costo.









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