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Paros Generales en Argentina: el termómetro sindical que marcó a cada presidente desde 1983.

Desde el regreso de la democracia, los paros generales convocados por sindicatos y centrales obreras han sido una de las principales herramientas de presión política y social en la Argentina. Estos paros, que paralizan al país en señal de protesta por políticas económicas, laborales o sociales, han afectado a todos los gobiernos democráticos en mayor o menor medida. Desde Raúl Alfonsín hasta Javier Milei, se contabilizan un total de 45 paros generales en 41 años.

A continuación, un repaso presidente por presidente:


Imagen Ilustrativa.
Imagen Ilustrativa.

Raúl Alfonsín (1983-1989) – 13 paros generales

El gobierno de Alfonsín enfrentó una de las mayores oleadas de conflictividad sindical. Con la CGT unificada y fuertemente peronista, se realizaron 13 paros generales, casi todos impulsados por la figura de Saúl Ubaldini. Las medidas fueron una respuesta a la hiperinflación, la pérdida del poder adquisitivo y las reformas laborales que proponía la administración radical.

Carlos Menem (1989-1999) – 8 paros generales

Durante sus dos mandatos, Menem enfrentó 8 paros generales, principalmente por las reformas estructurales, las privatizaciones y la desregulación económica. A pesar de tener origen peronista, sus políticas de corte neoliberal generaron un fuerte distanciamiento con las bases sindicales tradicionales.

Fernando De la Rúa (1999-2001) – 8 paros generales

Con solo dos años de gobierno, De la Rúa acumuló 8 paros generales. La recesión, el ajuste fiscal y la alianza con el FMI dispararon el conflicto con las centrales obreras, especialmente en el último tramo de su gestión, que terminó con su renuncia en diciembre de 2001.

Eduardo Duhalde (2002-2003) – 2 paros generales

En un contexto de salida de la crisis del 2001, Duhalde tuvo 2 paros generales durante su breve pero crucial mandato. La relación con los sindicatos fue más contenida, con una economía en recuperación y con un fuerte papel del Estado.

Néstor Kirchner (2003-2007) – 1 paro general

Kirchner tuvo una gestión con muy bajo nivel de conflictividad sindical: solo enfrentó 1 paro general. Su política de recomposición salarial, negociación con gremios y alineamiento con sectores sindicales le garantizó relativa paz social durante su mandato.

Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) – 5 paros generales

Durante sus dos mandatos, Cristina Kirchner enfrentó 5 paros generales, sobre todo en su segundo período, con Hugo Moyano y luego Luis Barrionuevo liderando el descontento sindical. La inflación, la presión impositiva y los conflictos con algunos sectores gremiales tensaron la relación.

Mauricio Macri (2015-2019) – 5 paros generales

Macri vivió un fuerte proceso de conflictividad con gremios desde el inicio de su gestión. Los 5 paros generales que enfrentó se debieron a ajustes fiscales, pérdida de empleo, caída del salario real y políticas de reforma laboral.

Alberto Fernández (2019-2023) – 0 paros generales

Alberto Fernández es, hasta el momento, el único presidente desde 1983 que no enfrentó paros generales. Su alianza política con la CGT y la pandemia de COVID-19, que congeló el conflicto sindical, explican en gran parte esta particularidad.

Javier Milei (2023-actualidad) – 3 paros generales (en menos de 6 meses)

Desde su asunción en diciembre de 2023, Javier Milei enfrentó 3 paros generales, un récord para tan corto tiempo de gobierno. Su programa de ajuste económico, la Ley Bases, la reforma laboral y los recortes a subsidios encendieron la alarma de las centrales sindicales, que ya convocaron a varias movilizaciones multitudinarias, incluyendo el primer paro general en enero de 2024, a solo 45 días de haber asumido.

El pulso social desde la calle

Los paros generales en Argentina no solo son una expresión de malestar económico, sino también un termómetro político que ha condicionado gestiones, fortalecido oposiciones y moldeado agendas. El diálogo o el conflicto con el movimiento sindical sigue siendo una variable determinante en la gobernabilidad de cada presidente.

En definitiva, los paros generales no solo reflejan tensiones entre gobiernos y sindicatos, sino que también muestran el grado de legitimidad, consenso y resistencia que enfrenta cada gestión. A lo largo de cuatro décadas de democracia, han sido parte del pulso social argentino, marcando hitos que muchas veces anticiparon cambios profundos en el rumbo político y económico del país.

 
 
 

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