¿Quién falló anoche en Avellaneda? La violencia eclipsó el fútbol en Independiente-U. de Chile
- chacoenalta

- 2 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Un partido de Copa Sudamericana terminó en caos, linchamientos y heridos. La responsabilidad apunta a la organización y a la seguridad, mientras la tragedia deja preguntas sin responder.

La violencia comenzó desde antes del partido: robos de banderas, enfrentamientos previos y tensión creciente entre hinchas de ambos equipos anticipaban el desastre. Sin embargo, la seguridad falló desde el inicio: la barra chilena ingresó sin control, con proyectiles, bombas de estruendo y armas blancas, ubicada encima de hinchas locales, en un sector de difícil control.
Durante el partido, se intensificaron los incidentes: materia fecal, orina e incluso un inodoro fueron arrojados hacia la parcialidad de Independiente, butacas arrancadas y prendidas fuego, y una bomba de estruendo lanzada hacia la zona donde se encontraban familiares de jugadores locales. La reacción de la hinchada de Independiente fue violenta y desmedida: invadieron el campo, golpearon a hinchas visitantes y generaron un linchamiento que quedó registrado en fotos y videos. Afuera del estadio, se destruyó un colectivo con jugadores de la U dentro, mientras la policía reprimía con dureza a los simpatizantes.
Reflexión social de parte de Chaco en Alta;
Siempre que ocurren tragedias como esta, la culpa recae en la organización y la seguridad, en este caso CONMEBOL y la policía. No hay justificación para perder vidas humanas por un partido de fútbol. Las medidas de custodia deben ser claras: transporte seguro ida y vuelta, separación de hinchas visitantes en sectores controlados, y supervisión estricta de accesos. La violencia escaló porque alguien permitió que ocurriera: los delincuentes entraron armados, nadie controló las sustancias que se consumen en las tribunas, y la seguridad fue inexistente.
Las barras bravas no son los culpables últimos: son la parte más débil en la cadena de responsabilidades. Si la política, las apuestas y la ineptitud vienen matando al fútbol, el margen de acción de las barras se amplifica. Anoche, incluso los hinchas comunes pedían que la barra “haga justicia” y los insultaban como cobardes por no hacerlo. La violencia de la sociedad real ,no de Twitter, mostró su peor cara: vidas humanas en riesgo, un deporte arruinado y responsabilidades que nadie parece asumir completamente.
Los medios chilenos no tardaron en reaccionar, hablando de un episodio de “vergüenza mundial” y exigiendo respuestas claras a las autoridades argentinas y a CONMEBOL. Mientras tanto, el fútbol sudamericano queda marcado por una noche de horror en Avellaneda, donde la organización falló y la violencia cobró protagonismo, con consecuencias que podrían repetirse si no se aplican medidas de seguridad contundentes y responsables.









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