Reforma del INTA: críticas desde el campo y las universidades por la pérdida de autonomía.
La restructuración impulsada por el Gobierno nacional genera rechazo entre técnicos, productores, universidades y entidades del agro. Denuncian el riesgo de desmantelamiento del instituto.

La intervención del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), propuesta por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que conduce Federico Sturzenegger, encendió las alarmas en sectores productivos, académicos y sindicales. La reforma, que avanza por decreto, prevé una drástica modificación de la estructura institucional del organismo y una fuerte reducción de personal.
El proyecto incluye la eliminación de la autarquía del INTA, la reconfiguración de su Consejo Directivo con pérdida de representación universitaria, y el reemplazo de sus 15 centros regionales por cinco macroregiones. También se anticipa el cierre de unidades experimentales y la no renovación de cientos de contratos.
“Vamos a dejar de hacer lo que necesitan los productores”, advirtió un referente técnico en diálogo con Radio Unnr. El temor generalizado es que se prioricen los intereses de la gran producción y se deje sin apoyo a los pequeños y medianos productores que dependen de la extensión rural.
Desde el interior del INTA alertan que el achicamiento implicaría perder hasta un tercio del personal, incluyendo becarios formados en temáticas clave como genética bovina o suelos, y reduciría la capacidad de investigación y transferencia tecnológica.
La Mesa de Enlace fue categórica en su rechazo. En una carta pública, se opuso a la pérdida de autonomía y a la concentración de poder en el Ejecutivo. “El financiamiento del INTA no es un gasto, es una inversión estratégica”, señalaron.
A esta postura se sumó el Consejo Interuniversitario Nacional, que alertó sobre un retroceso institucional que afecta la gobernanza democrática del instituto y compromete su rol científico-tecnológico. Desde Fertilizar Asociación Civil recordaron el papel clave del INTA en el desarrollo del Plan Nacional de Suelos y pidieron “una transformación que fortalezca, no que debilite”.
Mientras tanto, en todo el país se multiplica la incertidumbre sobre el futuro del organismo. El reclamo común es que las reformas sean debatidas, no impuestas, y que se preserve un modelo institucional mixto, federal y plural, capaz de seguir impulsando innovación con impacto territorial.










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