Ruta 16, cada vez peor: el mal estado del asfalto pone en riesgo la circulación.
- chacoenalta

- 12 ene
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El estado de la Ruta Nacional 16 se ha convertido en una verdadera preocupación para quienes la transitan a diario. Los baches se multiplican, crecen en tamaño y profundidad, y avanzan en sentido contrario a las políticas y campañas de seguridad vial que se difunden de manera constante tanto a nivel nacional como provincial.

Una desatención que se repite
Esta situación no es nueva. Se arrastra desde hace años y atravesó distintas gestiones, tanto nacionales como provinciales. El denominador común parece ser la falta de atención e intervención, ya sea por desinterés, falta de recursos económicos o ausencia de decisiones políticas claras.
Mientras se insiste en concientizar sobre la importancia de evitar accidentes y conducir con responsabilidad, el estado de la Ruta 16 —y también de algunos tramos de la Ruta 11— atenta directamente contra la seguridad de los conductores.
La mano de la autovía “Nicolás Avellaneda”, que va desde el Puente Chaco–Corrientes hasta la localidad de Makallé, es una de las más afectadas. Quienes ingresan o salen de Resistencia por ese sector se encuentran con pozos de gran magnitud, que muchos ya describen como verdaderos “cráteres”.
Se trata de un tramo donde la velocidad permitida alcanza los 110 km/h, pero el deterioro obliga a circular a menos de 60 km/h, exponiendo a los conductores a roturas de neumáticos, daños en el tren delantero o maniobras bruscas que pueden derivar en accidentes.

La situación es aún más peligrosa para motociclistas, quienes corren serio riesgo de perder el control del vehículo al toparse con pozos de semejantes dimensiones. No son pocos los siniestros que se producen como consecuencia directa de este deterioro.
La necesidad de una reacción inmediata
Este informe, como tantos otros publicados en distintos medios, busca interpelar a las autoridades responsables para que se adopten medidas urgentes.
Si bien las rutas nacionales dependen de Vialidad Nacional, la falta de respuestas obliga a que Vialidad Provincial tome intervención, buscando mecanismos legales y administrativos para ejecutar obras de reparación y mantenimiento.
No se trata de una inversión, sino de una acción preventiva para salvar vidas y evitar tragedias. Esta traza, con menos de 20 años de antigüedad, está construida sobre terreno rellenado, lo que hace inevitable su deterioro con el paso del tiempo. Pero precisamente por eso, el mantenimiento periódico es indispensable.

Hoy no se observan trabajos de recapado, reparaciones parciales ni siquiera señalización preventiva que advierta sobre el peligro. La ruta luce, en muchos sectores, abandonada.
A contramano del progreso
El deterioro avanza día a día y contrasta con una provincia que, en otros sectores, muestra avances en materia de infraestructura, como la recientemente inaugurada avenida 9 de Julio.
No se trata de culpar a las lluvias, al calor o al paso del tiempo. El desgaste es natural; el mantenimiento también debería serlo. Todo depende de una decisión política que priorice a las personas.
Además, a oscuras
A la falta de mantenimiento se suma otro problema grave: la ausencia de iluminación en sectores clave. No hay explicación válida para que accesos a Resistencia y Barranqueras permanezcan completamente a oscuras.
El viaducto de avenida Sarmiento, la rotonda de avenida San Martín y la traza hacia la ciudad portuaria presentan iluminación deficiente o inexistente, al igual que las rotondas de la avenida Sabín y otros puntos estratégicos.
Esto no solo representa un riesgo para la seguridad vial, sino que también afecta la imagen de una provincia que busca consolidarse como destino turístico.
La Bienal en el horizonte
En un año donde la Bienal Internacional de Esculturas volverá a atraer a miles de visitantes, el acceso a la ciudad de Resistencia ofrece una imagen preocupante: rutas deterioradas, falta de iluminación y rotondas en mal estado.
Los turistas se llevarán una doble impresión: por un lado, la calidez de la gente, la cultura y el arte; por otro, el recuerdo negativo de caminos peligrosos y descuidados.
Existen otros sectores de la provincia en condiciones similares que requieren intervenciones urgentes. Esperar a que ocurra una tragedia no puede ser una opción.









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