El costo de vida en 2026: una familia tipo necesitó más de 1.3 millones de pesos para no ser pobre en enero
- chacoenalta

- hace 2 horas
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El inicio del año marca una fuerte presión sobre el presupuesto de los hogares argentinos, donde el acceso a la canasta básica total ya supera el millón de pesos. En este escenario, el endeudamiento familiar se convierte en la principal estrategia de supervivencia ante una inflación que no da tregua.

El panorama económico de este primer bimestre de 2026 arroja datos determinantes sobre la realidad social del país. De acuerdo con las últimas mediciones de enero, la Canasta Básica Total (CBT) ha establecido una nueva y preocupante marca: hoy, una familia tipo requiere ingresos por $1.308.713 para evitar caer bajo la línea de pobreza. Esta cifra, denominada "la barrera del millón", se ha transformado en el indicador crítico que hoy rige el humor social y las expectativas de consumo de la población.
Inflación dispar y oportunidades de consumo
A pesar de que las proyecciones para el índice de precios general de enero se sitúan en un rango de entre el 3,1% y el 3,7%, se observa un fenómeno particular en ciertos rubros estacionales. Un caso testigo es la Canasta Escolar, la cual presentó un incremento interanual de entre el 12% y el 15%.
Lo llamativo de este dato es que el ajuste en útiles y artículos escolares se posicionó muy por debajo de la inflación anual acumulada, que alcanzó el 31,5%. Este desfasaje representa una ventana de oportunidad para el bolsillo de los consumidores, aunque refleja, al mismo tiempo, una falla en la comunicación política al no lograr capitalizar estos alivios relativos en el consumo masivo.
El consumo financiado como estrategia de supervivencia
La imposibilidad de afrontar los gastos corrientes con ingresos genuinos ha empujado a los ciudadanos a adoptar un "modo estratega". Las estadísticas son elocuentes: 6 de cada 10 argentinos (60%) recurren actualmente al uso de tarjetas de crédito o al pago en cuotas para cubrir necesidades básicas del día a día, tales como la compra de alimentos en supermercados y la adquisición de materiales escolares.
Este nivel de dependencia del financiamiento para el consumo cotidiano plantea el mayor desafío para la administración pública en lo que resta del año. La eficacia de la gestión política de este 2026 no se medirá únicamente por el control del índice inflacionario, sino por su capacidad real para aliviar el creciente endeudamiento que hoy asfixia a las familias argentinas.









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