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El fenómeno de El Niño podría beneficiar al campo argentino y generar ingresos de hasta US$4.000 millones

hace 3 horas
3 min de lectura


La llegada de El Niño para la campaña agrícola 2026/27 abre un escenario favorable para el campo argentino. Un análisis de la Fundación Mediterránea proyecta que, si se repiten los comportamientos históricos asociados a este fenómeno climático, la producción de soja y maíz podría crecer de manera significativa y generar un movimiento económico adicional cercano a los US$4.000 millones.

El cálculo fue realizado por investigadores del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), quienes analizaron el comportamiento de los principales cultivos estivales durante distintas fases del fenómeno ENSO.

La estimación parte de los rendimientos registrados históricamente durante los años caracterizados por El Niño y los compara con campañas bajo condiciones de La Niña o escenarios neutrales.

¿Cuánto podría aumentar la cosecha?

Según el estudio, si los rindes de la campaña 2026/27 se comportaran de acuerdo con los promedios históricos de los años Niño, Argentina podría obtener unas 5,6 millones de toneladas adicionales de maíz y 5,4 millones de toneladas más de soja.

Tomando como referencia valores FOB de aproximadamente US$240 por tonelada para el maíz y US$500 para la soja, ese volumen extra representaría un ingreso potencial de alrededor de US$4.000 millones.

El impacto no sería menor para una economía que tiene al complejo agroindustrial como uno de sus principales generadores de divisas.

El antecedente que entusiasma al sector

El análisis tomó como referencia 28 campañas agrícolas y abarcó 196 departamentos de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe y Santiago del Estero, sobre una superficie cosechada promedio superior a los 18 millones de hectáreas.

Los resultados muestran una tendencia clara: los rendimientos suelen ubicarse por encima de sus niveles históricos durante los años Niño y por debajo durante los episodios de La Niña.

En el caso del maíz, la mejora promedio durante las campañas Niño fue de 10,3%, mientras que durante La Niña los rindes estuvieron, en promedio, 9,9% por debajo de su nivel habitual.

Para la soja, la diferencia también fue significativa: los rendimientos fueron 10,8% superiores durante El Niño y 9,8% inferiores durante La Niña.

Sin embargo, el comportamiento no es igual en todas las regiones.

Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, entre las zonas más sensibles

El impacto del fenómeno climático presenta importantes diferencias según la provincia y el cultivo.

Entre Ríos aparece como uno de los casos donde la relación entre El Niño y los rindes resulta más marcada. En maíz, las campañas Niño registraron rendimientos 18,4% superiores al promedio histórico, mientras que durante La Niña estuvieron 20,4% por debajo.

Santa Fe también muestra una respuesta importante, especialmente en soja, mientras que en Córdoba la señal aparece con fuerza tanto en soja como en maíz.

Buenos Aires presenta una sensibilidad relativamente equilibrada entre ambos cultivos.

En La Pampa, en tanto, el comportamiento resulta más heterogéneo y la soja de segunda muestra una respuesta particularmente marcada.

El panorama cambia al llegar a Santiago del Estero, donde la relación entre el ENSO y los rendimientos agrícolas resulta considerablemente más débil, lo que demuestra que el efecto de El Niño no puede trasladarse de manera automática a todo el territorio productivo.

Una oportunidad, pero sin garantías

A pesar de las proyecciones positivas, los investigadores advierten que El Niño no garantiza por sí solo una cosecha récord.

La presencia del fenómeno climático puede mejorar las probabilidades de obtener buenos rendimientos, pero la producción final dependerá de factores como la distribución de las lluvias, las temperaturas durante las etapas críticas de los cultivos, la disponibilidad de agua en los perfiles y las condiciones sanitarias.

Por eso, el escenario previsto para 2026/27 es considerado una señal favorable para el sector agropecuario, pero no una garantía de resultados extraordinarios.

Si las condiciones climáticas evolucionan de manera similar a los patrones históricos, el campo argentino podría encontrarse ante una campaña con mayor producción y un importante aporte adicional de divisas.

En ese escenario, los millones de toneladas extra de soja y maíz no solo significarían mejores perspectivas para los productores, sino también un potencial ingreso de hasta US$4.000 millones para la economía argentina.

 
 
 

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