La aduana investiga una red que importaba mercaderías utilizando CUITs de personas fallecidas y menores de edad
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La Dirección General de Aduanas detectó un esquema de presuntas importaciones irregulares que habría utilizado datos fiscales de terceros para multiplicar envíos mediante el régimen de compras “puerta a puerta” y evitar los límites establecidos para las operaciones libres de impuestos.

La maniobra, que ya fue denunciada ante la Justicia Penal Económica, habría involucrado el uso de CUITs correspondientes a personas fallecidas y menores de edad, cuyos datos aparecerían asociados a miles de compras internacionales que, según la investigación, tendrían como verdadero destino el circuito comercial informal.
El relevamiento realizado por los organismos involucrados abarcó operaciones concretadas entre enero de 2025 y marzo de 2026 y permitió identificar situaciones que despertaron especial preocupación por la utilización de identidades de personas que, por sus características, difícilmente podían haber realizado las operaciones registradas.

Miles de operaciones bajo identidades de fallecidos
Uno de los datos más llamativos de la investigación surge de la detección de 2.986 CUITs pertenecientes a personas fallecidas. Con esos datos se habrían concretado alrededor de 4.300 operaciones de importación durante el período analizado.
En algunos casos, las operaciones involucraban productos destinados a actividades comerciales, lo que refuerza la hipótesis de que el régimen habría sido utilizado para ingresar mercadería al país de manera fraccionada y posteriormente colocarla en el mercado informal.
La investigación también detectó un volumen considerable de operaciones asociadas a menores de edad. En total, se identificaron alrededor de 152.000 CUITs de menores utilizados en más de 236.000 compras internacionales.
Un bebé aparecía como importador
Entre las situaciones descubiertas aparece un caso particularmente llamativo: el de un niño de apenas un año cuyos datos figuraban vinculados a compras internacionales.
Según la investigación, las operaciones tenían asociado un domicilio de entrega que no coincidía con la información real del menor. Al profundizar el rastreo, las autoridades detectaron que la dirección utilizada estaba relacionada con una empresa dedicada a la comercialización de bijouterie.
El hallazgo permitió poner el foco en la posible utilización de identidades ajenas para realizar operaciones que, en realidad, estarían vinculadas a actividades comerciales.
Autopartes por más de 100.000 dólares
Otro de los casos detectados involucra a una persona fallecida que figuraba como destinataria de aproximadamente 150 importaciones de autopartes y repuestos para motocicletas, por un valor superior a los 100.000 dólares.
La magnitud de esa operatoria constituye uno de los elementos que analiza la Justicia para determinar quiénes se encontraban realmente detrás de las compras y cuál era el destino final de la mercadería ingresada al país.
La lupa también está puesta sobre los couriers
La investigación no se limita a quienes habrían utilizado datos fiscales ajenos. Las autoridades también analizan el papel que tuvieron los operadores logísticos encargados de transportar y entregar los paquetes.
De acuerdo con el relevamiento, dos empresas de courier concentraron más de la mitad de las operaciones consideradas sospechosas, situación que generó interrogantes respecto de los mecanismos empleados para verificar la identidad de los destinatarios, los números de trámite de los documentos y los domicilios declarados.
La Justicia deberá determinar ahora si se trató exclusivamente de maniobras realizadas por particulares o si existieron fallas, omisiones o eventuales responsabilidades de otros actores que permitieron que las operaciones se concretaran.
Cómo funcionaría la maniobra
El régimen de compras internacionales “puerta a puerta” establece determinados límites para acceder a operaciones con beneficios tributarios. La hipótesis investigada sostiene que algunas redes comerciales habrían utilizado múltiples identidades para dividir los envíos y mantener cada operación dentro de los parámetros permitidos.
Una vez agotados los cupos correspondientes a una persona, los presuntos operadores recurrirían a datos fiscales de terceros para continuar realizando compras sin superar individualmente los límites establecidos.
De esta manera, una maniobra que podría parecer una sucesión de pequeñas compras individuales terminaría conformando un volumen considerable de mercadería ingresada al país.
La investigación ahora pasa a la Justicia
Con la denuncia presentada ante la Justicia Penal Económica y la participación de ARCA como parte querellante, se buscará avanzar en pericias y cruces de información que permitan reconstruir el circuito completo de las operaciones.
El objetivo será identificar a las personas que efectivamente realizaron las compras, establecer quiénes recibieron y comercializaron los productos y determinar si existió una estructura organizada detrás de la utilización masiva de CUITs ajenos.
La causa podría derivar además en nuevas medidas judiciales si el análisis de la documentación y de los registros digitales permite detectar más operaciones, empresas o personas vinculadas al presunto esquema.
Más allá de las cifras, el caso expone una modalidad de fraude que habría aprovechado la fragmentación de las compras internacionales para transformar un régimen destinado al consumo particular en una herramienta para el ingreso sistemático de mercadería con fines comerciales










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