La nuez pecán: la producción con futuro y potencial directo de la provincia al exterior
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En la provincia del Chaco, un emprendimiento familiar logró posicionarse como referencia en la producción de nuez pecán, un cultivo poco habitual en la región pero con gran potencial de crecimiento.

Se trata de Chaco Pecán, un establecimiento ubicado en Colonia Popular, a unos 30 kilómetros de Resistencia, donde la familia Villalba-Abdón desarrolla esta producción desde hace más de una década.
El campo, propiedad de Juan Carlos Villalba y Patricia Abdón, cuenta con 50 hectáreas, de las cuales 40 están implantadas con más de 3.500 árboles que hoy se encuentran en plena etapa productiva.
Un proyecto que nació de una decisión personal
Según relató Ana Laura Villalba, el origen del emprendimiento estuvo marcado por una búsqueda personal de su madre, quien decidió iniciar una actividad innovadora en la provincia tras atravesar una situación familiar difícil.
A partir de allí, comenzó un proceso de investigación sobre el cultivo de pecán, analizando condiciones climáticas, suelos y disponibilidad de agua, hasta concretar la instalación del proyecto productivo en Colonia Popular.
Producción a largo plazo y apertura al mundo
El pecán es un cultivo que requiere paciencia: los árboles necesitan alrededor de siete años para comenzar a producir. Hoy, tras más de diez años de trabajo, el establecimiento ya exporta su producción.
Las nueces producidas en el campo chaqueño llegaron a mercados internacionales como Dubái, Estados Unidos, Chile y Polonia durante tres años consecutivos.
Desafíos productivos
El cultivo en la región presenta particularidades. Entre los factores clave se destacan las horas de frío —justas en el clima chaqueño— y el manejo del agua, tanto por déficit como por exceso.
Para sostener la producción, el establecimiento incorporó riego por goteo en toda la superficie implantada, una herramienta fundamental en años de sequía.
Diversificación y crecimiento
En paralelo, la familia sumó una producción complementaria de frutillas entre las filas de árboles, una actividad intensiva que permite diversificar ingresos.
Además, recientemente incorporaron una cámara de frío para mejorar la conservación tanto de las nueces como de las frutillas.
Un futuro con potencial
Actualmente, en todo el Chaco existen unas 70 hectáreas implantadas con pecán, lo que abre un escenario de crecimiento para nuevos productores.
Desde el emprendimiento destacan que uno de los desafíos es ampliar la producción local y fomentar el trabajo asociativo, como ocurre en provincias como Entre Ríos o Buenos Aires, donde existen cooperativas que facilitan el acceso a maquinaria especializada.
De cara al futuro, la familia también proyecta desarrollar una marca propia para fortalecer su presencia en el mercado interno, donde aún el consumo es reducido.










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