La producción de pollo y cerdo se fortalece ante la menor oferta de carne bovina en Argentina
- hace 2 días
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El consumo de carne en Argentina atraviesa una transformación histórica. Por primera vez, el pollo prácticamente igualó a la carne vacuna como la proteína más consumida por los argentinos, mientras el cerdo continúa ganando terreno. Detrás de ese cambio no solo aparecen nuevas preferencias de consumo, sino también una menor disponibilidad de hacienda y años de dificultades para el sector ganadero.

Así lo explicó la presidenta de la Sociedad Rural del Chaco, Mariela Martínez Zampa, donde analizó el presente de la producción bovina y aseguró que la recuperación llevará varios años.
Según los últimos datos de la Secretaría de Agricultura, el consumo anual por habitante ronda actualmente los 50 kilos de pollo, 47 kilos de carne vacuna y 25 kilos de carne de cerdo, una realidad muy diferente a la de décadas atrás, cuando el asado dominaba ampliamente la mesa de los argentinos.

Escasez de oferta y demanda mundial
Para Martínez Zampa, el crecimiento del consumo de pollo y cerdo responde, en gran parte, a la menor oferta de carne vacuna.
"Hoy no solamente falta carne en Argentina, falta carne en el mundo. Nuestra carne tiene una calidad extraordinaria y es muy demandada", sostuvo.
La dirigente explicó que el sector arrastra problemas estructurales desde hace años, agravados por cinco temporadas consecutivas de sequía y por la ausencia de políticas sostenidas que incentivaran la producción ganadera.
Como consecuencia, el stock bovino nacional no logró recuperarse y, en algunos períodos, incluso disminuyó, mientras la demanda continúa creciendo tanto en el mercado interno como en el exterior.
Menos vientres, menos producción
Uno de los principales factores que explica la caída de la oferta es la reducción del número de vacas y vaquillas destinadas a la reproducción.
"Las vacas son nuestras fábricas. Si hay menos hembras, habrá menos terneros y, por lo tanto, menos carne", explicó.
En ese sentido, destacó que actualmente comienza a observarse una mayor retención de vientres y un trabajo orientado a mejorar la productividad, aumentando los kilos producidos por hectárea y los pesos de faena.
Un proceso que lleva años
Martínez Zampa también remarcó que la producción bovina requiere tiempos muy distintos a los de otras carnes.
"Para que un argentino tenga un bife en la mesa hubo aproximadamente cuatro años de trabajo detrás de ese animal. En cambio, producir una pechuga de pollo demanda apenas unos meses", señaló.
A esto se suma la situación económica de muchas familias.
"Los bolsillos flacos también explican parte del cambio en el consumo. La gente busca proteínas, pero muchas veces el precio termina definiendo la compra", indicó.
Expectativas por las nuevas medidas
La titular de la Sociedad Rural del Chaco reconoció que el Gobierno nacional comenzó a implementar algunas medidas favorables para el sector, como la eliminación de restricciones y la aparición de nuevas líneas de financiamiento.
Sin embargo, advirtió que los resultados no serán inmediatos.
"Aunque hoy se implementen todas las políticas necesarias, la recuperación de la producción bovina no se verá el mes que viene. Nuestro ciclo productivo es de casi cuatro años", afirmó.
Respecto de las exportaciones, sostuvo que existen buenas perspectivas gracias a la apertura de mercados, aunque aclaró que la mayor parte de la producción sigue destinada al mercado interno.
Finalmente, consideró que la recuperación dependerá de generar condiciones estables para que los productores vuelvan a invertir.
"El productor necesita reglas claras y previsibilidad para invertir, retener vientres y producir más. Solo así podremos recuperar el stock y volver a crecer", concluyó.










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