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Historia, identidad y orígenes del corazón del Chaco: Resistencia celebra sus 148 años.

La historia de Resistencia, capital de la provincia del Chaco, está profundamente ligada a su ubicación estratégica y a un proceso de ocupación tardío pero decisivo para el desarrollo del nordeste argentino. Enclavada en la región del Gran Chaco, a pocos kilómetros de la desembocadura del río Negro en el Paraná, la ciudad mantiene desde sus orígenes una estrecha relación con Corrientes, situada en la margen opuesta del río.



Antes de la llegada de los europeos, el territorio estuvo habitado por pueblos originarios del grupo lingüístico guaycurú, entre ellos abipones, mocovíes y tobas, comunidades que vivían de la caza, la pesca y la recolección, y cuya organización guerrera mantuvo a gran parte del Chaco fuera del dominio colonial durante siglos.



Un territorio fuera del control colonial

A diferencia de otras regiones del país, el área que hoy ocupa Resistencia no estuvo bajo control efectivo español ni argentino hasta bien entrado el siglo XIX. Durante ese tiempo funcionó como una frontera interior, con intentos esporádicos de ocupación impulsados desde Corrientes, principalmente por razones económicas y de seguridad.



Uno de los antecedentes más importantes fue la reducción de San Fernando del Río Negro, fundada en 1750 por los jesuitas tras acuerdos de paz con líderes abipones. Ubicada a menos de un kilómetro del río Negro, esta reducción logró un período de estabilidad y desarrollo, aunque fue abandonada tras la expulsión de la Compañía de Jesús y los posteriores ataques indígenas. Sin embargo, dejó una huella duradera: el paraje pasó a conocerse como San Fernando, nombre que conservaría hasta la fundación de Resistencia.

Fundación y crecimiento

En 1875, el Estado nacional resolvió fundar oficialmente el pueblo y colonia de Resistencia, marcando el inicio de la colonización organizada del actual territorio chaqueño. El proceso se vio fortalecido por las políticas de inmigración, especialmente con la llegada en 1878 de inmigrantes italianos, mayoritariamente friulanos, quienes jugaron un rol clave en el crecimiento económico y social de la ciudad.

En pocos años, Resistencia fue designada capital del Territorio Nacional del Chaco, convirtiéndose en el principal centro administrativo y poblacional. Los censos nacionales ya desde 1914 la posicionan como la ciudad más poblada del Nordeste Argentino.



De ciudad industrial a capital de servicios

Durante la primera mitad del siglo XX, la industrialización temprana y las vías de comunicación impulsaron el desarrollo urbano. Con el tiempo, Resistencia absorbió localidades cercanas y dio origen al Gran Resistencia, integrado junto a Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas.

Sin embargo, hacia fines del siglo XX, la caída de la actividad industrial y la migración interna desde el interior provincial generaron fuertes desafíos sociales y urbanos, ubicando al área metropolitana entre las más golpeadas en indicadores socioeconómicos.



La Ciudad de las Esculturas

A partir de la década de 1960, Resistencia comenzó a construir una identidad cultural única: la incorporación de esculturas al espacio público. Este proceso, sostenido durante décadas, llevó a que en 2006 el Senado de la Nación la declarara oficialmente “Ciudad de las Esculturas”.

En los últimos años, la ciudad también inició una relación más armónica con su entorno natural, con la puesta en valor de lagunas urbanas, parques y un paseo costanero, dejando atrás la lógica de relleno y desmonte que marcó etapas anteriores.

Hoy, Resistencia es una ciudad que combina historia, identidad cultural y desafíos urbanos, y sigue siendo el corazón político, social y cultural del Chaco.

 
 
 

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