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La producción de carnes de búfalo seria una alternativa en el futuro para ganaderos chaqueños

  • 10 mar
  • 3 min de lectura

El director titular del Distrito 9 Chaco-Formosa de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Alberto Dansei, aseguró que la producción bubalina se presenta como una alternativa cada vez más viable para los pequeños productores del norte argentino, especialmente en regiones con campos difíciles para la ganadería tradicional.



En declaraciones radiales, el dirigente explicó que el búfalo posee ventajas productivas, mayor resistencia y mejor adaptación a ambientes complejos, lo que podría posicionarlo como un actor clave en el desarrollo ganadero de la región.

Nosotros decimos que el búfalo es la ganadería del futuro para los pequeños productores por una cuestión de productividad”, afirmó.

Mayor rendimiento en campos complicados

Dansei señaló que en muchas zonas del Chaco, particularmente en pajonales o áreas con esteros, la ganadería vacuna suele tener bajos índices productivos, mientras que el búfalo logra adaptarse mejor a ese tipo de terrenos.



Según detalló, en condiciones promedio de la provincia, la ganadería vacuna registra alrededor de un 50% de destete, con terneros de entre 150 y 160 kilos. En cambio, en el sistema bubalino se puede alcanzar cerca del 80% de destete, con animales que llegan a 250 o 260 kilos.

“Estamos hablando de alrededor de un 30% más de producción que el vacuno. Aunque el ternero vacuno puede tener un precio mayor, la cantidad de kilos producidos termina siendo superior”, explicó.

Longevidad y menores costos de reposición

Otro aspecto destacado por el dirigente es la longevidad de las hembras reproductoras. Según indicó, una búfala puede mantenerse en producción entre 22 y 24 años, lo que reduce significativamente la necesidad de reposición.

En la ganadería vacuna tradicional, explicó, entre el 20% y el 25% del rodeo debe destinarse cada año a reposición, mientras que en el sistema bubalino esa cifra puede reducirse al 1% o 2%, generalmente por accidentes o pérdidas.

“Eso hace que la ecuación económica termine siendo mucho más rentable para el pequeño productor”, remarcó.

Mitos y desconocimiento

Dansei también señaló que el crecimiento de la actividad enfrenta todavía prejuicios y desconocimiento, tanto entre productores como entre consumidores.

“Hay muchos mitos, como que el búfalo es salvaje o que rompe alambrados. En realidad, requiere manejo como cualquier animal, pero cuando se trabaja correctamente resulta dócil”, aseguró.

Carne con valor nutricional

El dirigente destacó además las propiedades nutricionales de la carne bubalina, señalando que es rica en hierro y presenta características diferenciales.

Según explicó, muchas veces la carne de búfalo se comercializa como carne vacuna, ya que todavía falta avanzar en una tipificación específica dentro del sistema comercial, similar a la que existe para la hacienda bovina.

Producción natural y resistencia sanitaria

Otra ventaja señalada es que la producción bubalina se desarrolla mayormente a campo, sin necesidad de sistemas intensivos de engorde. En campos regulares, los animales pueden alcanzar entre 470 y 500 kilos en aproximadamente 24 a 28 meses.

En materia sanitaria, Dansei indicó que el búfalo comparte el mismo esquema sanitario que el ganado bovino, aunque presenta una mayor resistencia natural a algunos parásitos.

Incluso explicó que estos animales utilizan el barro y el agua para regular su temperatura, lo que reduce la necesidad de tratamientos contra parásitos externos y puede ayudar a disminuir la presencia de garrapatas cuando conviven con ganado vacuno.


 
 
 

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